el samurai
El samurai
El samurai soy yo. Llevo un traje de esos de stock que han ultimado en un hipermercado para los últimos disfrazables. Estamos en Carnaval, paseo los pasillos de cenicientas, hadas madrinas, piratas, vacaslecheras y me quedo con el samurai. Tiene un defecto de color a la altura de las ingles y me lo rebajan. Osea, que incluso han disfrazado mi bolsillo. Nos citamos los chicos de la cuadrilla como todos los años, aunque hoy está la noche de tan buen ver, ni llueve ni hace frio, que estamos desestabilizados.. como a éstas alturas de la vida, a todos nos sobra el dinero, disfrazados como estamos en labores tecnocraticas de esas que cumplen con el primer mandamiento del burgues: los mayores ingresos con el minimo esfuerzo. Pues eso, que elegimos una nueva franquicia yanky que han inagurado en la ciudad.
Hay un par de mafiosos, otro pirata, Roger está de margarita, y tambien Superman, que es Juanon, y que se ha sentado a mi lado, el samurai. Del madrigal de pollo, carnes , ensaladas y patatas, solo me quedó el sabor de las cervezas, que al final contabilizamos 48, y de las grandes. No recuerdo quien sacó primero la VISA Oro, supongo que Alfons/mafioso, pero estoy seguro que le hizo incluir en la cuenta el papeo de dos señoritas que estaban detrás de nosotros. Dicen que el Carnaval es el estadio idóneo para sacar alter-egos, Alfons –y creo que todos nosotros-, vivimos en permanente carnaval. Al rato estabamos todos en un par de taxis (y cuando digo todos tambien me refiero a los dos chicas invitadas) cruzando el sur de la ciudad en dirección a una fiesta en el interior de la provincia, a las afueras del centro neurálgico del carnaval, tolosa.
Lo que fue un gaztetxe ahora es un moderno espacio de musicas alternativas, lofts con ordenadores, y varias barras que emulan las txoznas fuera del verano festivo. Teniamos acreditacion de plumillas, y poco a poco fuimos desfilando por los rincones donde se diseminaba el polvo. y mientras Alfons karakateba su visa contra el espejo de una chica que meaba contándonos que en los ultimos dos años le habia cambiado el color de los ojos tres veces, y que ahora eran verdes okupa, me hice con un movil. tenia que mandar un mensaje a Ana, hace dias que no sabia de ella. Iba a decirle si queria una boda civil o religiosa, pero solo le pregunté por su disfraz de Carnaval.
Mi telefono movil sigue escondido en la mesilla derecha de mi cuarto, no sé que me habra dicho Ana. Yo estoy besando los mejores labios de ésta fiesta, y los aparco con una lengua de fuego para mandar ésta crónica disfrazada..
Astigar006
Martxoa1
