no sé lo que la tv quiere hacer conmigo
No se lo que tv quiere hacer conmigo
Pero no es nada bueno. Las resacas de carnaval no se disfrazan igual que las resacas de pascua, por ejemplo. Para los que estamos embuidos en esa vida social tan envidiable donde corren el wisky, la cocaina y las mujeres como surtido cotidiano, las resacas son kilos de gomina, de cremas, afters y chicles de menta con bio-sabor. Yo, sin embargo, dejé dos dias entre las catorce paredes de mi casa, buscando al ladron que no me habia robado y enfrentándome a 200catorce canales de televisión, el 80% en idiomas que me incomodaban . mi movil, el telefono de la esperanza que me hubiera permitido volver a la civilización, se habia parado definitivamente. Ni siquiera se encendía, vaya, que no era cuestion del liti(gi)o de la bateria ni de pins ni de niks. Habia palmado.
Que pudiera disfrutar de un film tan rotundo como Betty Blue, que me enterara de los malos tiempos que pasa la familia de Rocio Jurado o que supiese que el nuevo presidente del Real Madrid tiene su galáctica en el Martín de apellido, pues vaya. Me quedaban trabajos pendientes y no los pude hacer, tampoco los quise hacer. Iluminé mis pestañas con un libro de bolsillo que me habian recomendado, Manteca Colorá, y con él sigo, con Montero Glez, un anarco de todas las historias que se ha refugiado en el sur de los sures para encontrar su paraíso. Pero leyendo esa historia de Roque, el coronel y la Sole, me encontré con un fantasma, y volvió Ana a mi coco. Con su ausencia veia en tres dimensiones mi soledad y mi barba de dos dias, y mi calzoncillo no renovado.
Claro que pensaba en llamarla, y bajaba el volumen de la televisión para hacerlo, pero es que no sabia qué decirle. Ya no recordaba el mensaje que le envié desde Tolosa, desde el gaztetxe, y ni siquiera me venia una inspirada chispa para encauzar una conversación. Le dije que me casaria?, yo que coño sé!. En uno de los programas vespertinos un tipo habla de su relacion con tres chicas a la vez, le traen las tres al estudio por separado, y sin ningun rubor, les ofrece su amor a cada una. Luego la propia televisión pregunta a la audiencia si debe de juntar el corral de cuernos, y la democratica generosidad de la peña decide que no. Se ha salvado el tipo por segundos, de salir huyendo del plató por patas. Yo , que no estoy en esa situación, me siento peor. Y es que quizas mi final vaya a ser la televisión. Pues va a ser que no, que no ositas!!!!.
Astigar006
Martxoa3
